Tenía 12 años, y él también.
Recuerdo que fue un sábado en el mes de abril del 2008, cuando el clima en mi
ciudad cambia (se vuelve más frío y húmedo, por la brisa del mar tal vez); pero
ese día fue soleado, prometía un gran día.
Miércoles, mitad de la semana, en el
aula del 1ero "B" de dos niveles y seis aulas, estábamos en el
primer nivel; para ser exactos era la fila cuarta, justo en el medio del salón
y a mi izquierda, él (con su sonrisa); recuerdo la frase de invitación: “El
sábado en la tarde iré al cercado a comer un helado, ¿me acompañas?"
Después de esa frase de invitación se me vino un montón de dudas; la primera y
las mas importante, ¿un helado en estos días fríos?; la verdad no me importó
(que me dé un resfrío o una pulmonía, jajaja), porque el chico que me gustaba
me invitaría un helado y seguro hablaríamos mucho de nosotros.
Era sábado,
cinco con treinta minutos de la madrugada; me había enviado un mensaje la
noche anterior indicándome lugar y hora con una frase final (que me conmovió, era
el primer chico que me lo decía), “buenas noches princesa". Era de
madrugada aún y ya sabía que me pondría para la tarde; una blusa floreada, un
jean claro y balerinas negras (iría con el cabello suelto, porque quizás no me
había visto así).
Pues llegó el momento, eran las cinco con treinta minutos de
la tarde; como era de esperarse él estaba sentado en la banca que daba en
frente a la iglesia principal de Camaná; sí, sucedió en Camaná. No puedo
describir aquella sensación entre angustia y alegría; pues, nunca había hecho
estas cosas, mis amigas mayores hablaban de estas cosas, de las citas con
chicos y más; pero esto era nuevo para mí; en fin él estaba allí. Pensé unos
minutos, me acerqué y lo besé en la mejilla derecha, y me dijo: “Hola, ¿cómo estás?"
y respondí: “supongo que muy bien"; me senté a su lado, me sonrió, se
acercó a mi rostro lentamente, cerró los ojos (como quien los hace para besar a
alguien); pero no, porque abrió los ojos (uf esos ojos), y dijo: “en verdad
eres chinita", nos reímos, alago mi cabello y hablamos sobre un montón de
cosas; pero no comimos helados.
Habían transcurrido tres semanas, quizás un
poco mas; días de amistad, de salidas y trabajos en grupos del colegio (me
gustaba verlo hacer sus trabajos, se veía tan guapo); un día de esos un amigo
suyo se me acercó y me explicó que él estaría esperándome detrás de los
servicios higiénicos; está bien, no fue lo más romántico; entonces yo estaba en
el lugar, me puse nerviosa cundo me toco las manos y mirándome a los ojos
mencionó una frase que oí por primera vez, la cual marcó el inicio de otra
historia.

Muy conmovedor .....me facino ....!!!!
ResponderEliminar:o que bonita historia, espero la continuación.
ResponderEliminarSeñorina me encantas..!! (soy lesviana jij)
ResponderEliminar:* mi amor :)
Eliminaroiii el primer helado es inolvidable :')
ResponderEliminarEs la foto del la primera carta? genial
ResponderEliminarMi primer amor, jajaja las otras se me perdieron :(
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