miércoles, 4 de noviembre de 2015

FICCIÓN NOCTURNA



Le dijo ya es hora; y cuando observó su reloj de mano (por cierto era una negro, no tan caro, pero que le daba un toque elegante a su atuendo), se sorprendió y se apresuró a darle un beso en la frente; ella esperaba uno en los labios; uno fuerte como sus brazos.
Hace una semana que empezó esto. Ellos no saben a qué dirección van; pero de lo que están seguros es de que sus cuerpos se atraen, sus sonrisas son espontaneas y vividas. Son diferentes, el habla de realidades con la salud pública y ella le cuenta sus sueños. El cree en su mirada; que para asegurarse de estar bien, la revisa para no diagnosticar ningún mal, que no deba de preocuparse. Hace una semana que juegan a no saber nada del otro para conocerse otra vez y reinventar sonrisas con cuentos nuevos.

Ella no sabe mucho de él, y no cree que lo necesite saber; él no sabe mucho de ella y no cree que lo deba de saber. Saben una cosa (otra vez), que cada día, hay un encuentro. Ayer no vio la luna (es más creo que no había), se ocupó de emergerse en sus ojos,  ella quiere descubrirlo así.

1 comentario:

  1. Que bonita es ir conociendo a otra persona y más descubrir algo tuyo en ella cada día.

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