viernes, 6 de noviembre de 2015
BYE
No
me voy; para quienes se pegaron con mis historias, les informo que continúa. Me
preocupa no tener espacios donde liberar mis más profundos deseos, sueños,
ansias, gustos, bromas, y todo lo que pueda significar mi loco mundo.
Nos
vemos con otra catarsis. Por ahora, les dejo una cancioncita, que de seguro no
sea de su preferencia o tal vez sí; pero es para que puedan generar una empatía
conmigo y mis locuras. (No quiere decir
que sea mi canción favorita, por si la duda de la canción elegida).
Besos
y bendiciones.
Regreso con locura...
jueves, 5 de noviembre de 2015
MIRADAS
No creo que mis ojos de forma asiática te hayan cautivado, pues yo creo que fue el sonido especifico de mi risa contagiosa. No creo que haya sido tampoco mi lectura, debió ser la forma en la que agarraba el libro y el lugar donde lo leí; yo creo que tu me gustas.
No creo que me gustes por como vistas, ni mucho menos por lo que estudies; yo creo que tampoco es por como hables (tu escribes como hablas, jaja). Yo no creo que me harás daño, son especulaciones absurdas.
Yo no creo en muchas cosas y no creo que la creas tú también. Pero se en que creemos ambos; en nuestras miradas. Que no sólo es un gusto; que es constelación lunar, no es por gusto. Que esa noche fría sola no fue por nada.
miércoles, 4 de noviembre de 2015
FICCIÓN NOCTURNA
Le
dijo ya es hora; y cuando observó su reloj de mano (por cierto era una negro,
no tan caro, pero que le daba un toque elegante a su atuendo), se sorprendió y
se apresuró a darle un beso en la frente; ella esperaba uno en los labios; uno
fuerte como sus brazos.
Hace
una semana que empezó esto. Ellos no saben a qué dirección van; pero de lo que están
seguros es de que sus cuerpos se atraen, sus sonrisas son espontaneas y vividas.
Son diferentes, el habla de realidades con la salud pública y ella le cuenta sus
sueños. El cree en su mirada; que para asegurarse de estar bien, la revisa para
no diagnosticar ningún mal, que no deba de preocuparse. Hace una semana que
juegan a no saber nada del otro para conocerse otra vez y reinventar sonrisas
con cuentos nuevos.
Ella
no sabe mucho de él, y no cree que lo necesite saber; él no sabe mucho de ella
y no cree que lo deba de saber. Saben una cosa (otra vez), que cada día, hay un
encuentro. Ayer no vio la luna (es más creo que no había), se ocupó de
emergerse en sus ojos, ella quiere
descubrirlo así.
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