¡Qué hago pensando en ti! He
perdido la paciencia, te he perdido sin reparos, sin regresos, realmente te he
perdido. Hay un silencio que me invade por dentro, quiere salir y mi orgullo no
lo permitirá.
¿Dónde estás? No puedo verte
desde entonces, creo verte pero es mentira, tú ya no estas, ¡Oh Señor ya no
puedo más! Te has convertido en mi atmosfera y siento que la gravedad ya no es
un problema, no.
Voy a enloquecer, tal vez ya
estoy loca. Sueño contigo desde entonces, que te vas y no regresas, que me
besas y me abrazas diciendo lo difícil que será, pero que es necesario. Lo que supusiste
nunca fue verdad, y odio que te hayas ido por eso. Yo odio ese día, que no
recuerdo. Recuerdo cuando te conocí (17 de octubre, alrededor de las 12 con
treinta de la tarde) y cuando rodeaste mi cuerpo con tus brazos para besarme
(besarnos, un 30 de octubre). Te recuerdo y enloquezco, lo hago.
Y sí… nunca más te veo. Quiero
verte y que tu no me veas, así seguirás sufriendo como yo por verte (sé que me
extrañas), y seré feliz, no me faltara nada entonces. Pero si ya no te veo, voy
a morir.
Detesto imaginar que alguien
pueda tomar mi lugar, la odiare. Detesto las personas que pueden verte todos
los días, detesto a todos que pueden saludarte. Detesto que otros puedan cosas
contigo que yo no.
Quiero verte en la misma esquina,
lo imagino. Quiero tocarte, abrazarte, besarte y decirte que te odio por
hacerme esperar tanto. Quiero y te quiero.
Nada fue coincidencia, había un plan, y tú estás dentro de esto conmigo; tal vez cese con esta incesante
búsqueda, pero no olvidare nada.
Y ¿sabes? Ya han pasado un montón de kilos de carne desde tu
partida, no ha habido mas conversaciones.
Todas las noches se han convertido en una espera larga, muy
larga. Te espero. No tardes.
Pdta. Hola Jack! Miss you!