miércoles, 15 de junio de 2016

Wasowsky te extraña


¡Qué hago pensando en ti! He perdido la paciencia, te he perdido sin reparos, sin regresos, realmente te he perdido. Hay un silencio que me invade por dentro, quiere salir y mi orgullo no lo permitirá.

¿Dónde estás? No puedo verte desde entonces, creo verte pero es mentira, tú ya no estas, ¡Oh Señor ya no puedo más! Te has convertido en mi atmosfera y siento que la gravedad ya no es un problema, no.

Voy a enloquecer, tal vez ya estoy loca. Sueño contigo desde entonces, que te vas y no regresas, que me besas y me abrazas diciendo lo difícil que será, pero que es necesario. Lo que supusiste nunca fue verdad, y odio que te hayas ido por eso. Yo odio ese día, que no recuerdo. Recuerdo cuando te conocí (17 de octubre, alrededor de las 12 con treinta de la tarde) y cuando rodeaste mi cuerpo con tus brazos para besarme (besarnos, un 30 de octubre). Te recuerdo y enloquezco, lo hago.
Y sí… nunca más te veo. Quiero verte y que tu no me veas, así seguirás sufriendo como yo por verte (sé que me extrañas), y seré feliz, no me faltara nada entonces. Pero si ya no te veo, voy a morir.
Detesto imaginar que alguien pueda tomar mi lugar, la odiare. Detesto las personas que pueden verte todos los días, detesto a todos que pueden saludarte. Detesto que otros puedan cosas contigo que yo no.
Quiero verte en la misma esquina, lo imagino. Quiero tocarte, abrazarte, besarte y decirte que te odio por hacerme esperar tanto. Quiero y te quiero.
Nada fue coincidencia, había un plan, y tú estás dentro de esto conmigo; tal vez cese con esta incesante búsqueda, pero no olvidare nada.
Y ¿sabes? Ya han pasado un montón de kilos de carne desde tu partida, no ha habido mas conversaciones.
Todas las noches se han convertido en una espera larga, muy larga. Te espero. No tardes.
Pdta. Hola Jack! Miss you!